MENU

La hipoteca multidivisa, al desnudo

¿Como es posible que en 2005, cuando firmé mi hipoteca, debiera 160.000 euros al banco y ahora debo más de 300.000, si llevo pagados más de 90.000 euros?

Esta es la pregunta que nos hacen muchos de nuestros clientes que, perplejos, no logran a entender como han podido llegar a una situación que podría derivar en una deuda infinita con el banco.

No, no se trata de magia ni de un error, ni siquiera de una broma pesada por parte de su entidad bancaria. La respuesta suele ser siempre la misma: el cliente no firmó un préstamo hipotecario convencional sino una hipoteca multidivisa.

Pero, ¿porqué llegué a fimar este tipo de hipoteca? 

Todo el mundo recuerda como en 2006 el Euribor empezó a subir de forma imparable, hasta alcanzar su punto más alto a finales de 2008, donde se llegó a situar en el 5,248. Ante tal situación, ¿quién no soñaba con pagar menos por si hipoteca? Fue en dicho contexto cuando empezaron a proliferar las hipotecas multidivisa, como vía de escape a la aplicación de tan temido índice a nuestra hipoteca.

¿Y cómo funciona?

El Euribor es el interés que los europeos utilizan para calcular el interés de una hipoteca pero todos los préstamos multidivisas utilizan un tipo de interés común llamado “libor”, que varía en función de sus tipos de interés y las perspectivas económicas de su país. Así, podemos encontrar el libor del franco suizo (de Suiza), el libor del yen (de Japón), el libor del dólar (Estados Unidos), etc.

La generación de pérdidas o ganancias patrimoniales dependerá, pues, de la variación que, respecto del tipo de cambio al que ejercitamos la opción, sufra el tipo de cambio euro o divisa escogida.

En la práctica, el cliente recibía una cantidad de dinero en euros que automáticamente pasaba a ser indexada en la divisa escogida. Así, cuando una persona se hipotecaba en yenes, debía yenes.

 

[cs_quote column_size=”1/1″ quote_cite=”MR. Abogados” quote_align=”center”]La entidad bancaria estaba obligada a facilitar a sus clientes las previsiones de evolución de la divisa a la que se iba a indexar la hipoteca para que el mismo pudiera saber si estaba prevista una evolución negativa de la divisa.[/cs_quote]

Ello provocaba que a partir de ese momento la cantidad prestada se incrementara o se redujera en función de la revalorización o debilitzación que la moneda escogida sufría respecto del euro. Efectivamente, esos yenes suben y bajan de cotización cada día respecto al euro (como las acciones en la bolsa), por lo que cada día se debe una cantidad de dinero distinta a la entidad bancaria. El cliente asumía, pues, un riesgo mayor, donde la cantidad adeudada podía aumentar sin límite.

¿Porqué en su día no entendí lo que firmaba?

Muy sencillo. Probablemente porque la entidad con la que contrató no le dio la información básica y relevante respecto de la inversión en divisas que iba a hacer.

Entre esta información se encuentran las previsiones de evolución de las divisas que diariamente manejan los agentes actuantes en los mercados. Esta información no es fácil de obtener por parte de los ciudadanos y es a través de su entidad como pueden conocerla ya que son ellos quienes tienen acceso a la misma a través de plataformas como Bloomberg.

Por ello, la entidad bancaria estaba obligada a facilitar a sus clientes las previsiones de evolución de la divisa a la que se iba a indexar la hipoteca para que el mismo pudiera saber si estaba prevista una evolución negativa de la divisa. Asimismo, el banco debiera haber informado sobre la evolución prevista para el Euribor, con el objetivo de que el cliente pudiera valorar si le interesaba una opción u otra.

En la mayoría de los casos no se hacía así, por lo que no se cumplieron los requisitos de claridad y transparencia exigibles para la contratación de cualquier tipo de préstamo hipotecario, sea multidivisa o convencional.

¿Y ahora qué puedo hacer?

Pedir auxilio judicial a través de un abogado especializado en este tipo de asuntos, y de su confianza. En España ya existen sentencias declarando la nulidad de este tipo de hipotecas por cuanto que, al ser considerado un producto financiero complejo, el banco debería haber dado una información precontractual suficiente al cliente para que el mismo tomara sus decisiones. En la mayoría de las ocasiones esto no ocurría lo cual, ahora, faculta al cliente a acudir a los Tribunales para reclamar.